jueves, 30 de abril de 2009

Gravedad gozosa para el corazón quebrantado

"Cuando yo me levanto a darles la bienvenida a los asistentes... el domingo por la mañana, sé que hay en la congregación quienes son como William Cowper (poeta y compositor inglés, acosado por las depresiones y marcado por la enfermedad).
Hay cónyuges que apenas pueden hablar. Hay adolescentes ceñudos que llevan una doble vida en la casa y en la escuela. Hay viudas que aún sienten la amputación de un compañero de cincuenta años. Hay gente soltera que no ha recibido un abrazo en veinte años. Hay hombres en el mejor momento de su vida que tienen cáncer. Hay madres que han tenido que llevar dos pequeños ataúdes. Hay soldados de la cruz que lo han arriesgado todo por Jesús y llevan las cicatrices. Hay gente que lucha y se siente cansada, desanimada y solitaria. ¿Acaso les vamos a venir con un chiste?

Lo que necesitan de mí no son más sonrisas vivas y juguetonas, ni más historias. Lo que necesitan es un clase de gravedad gozosa que haga que el corazón quebrantado sienta la esperanza, y ayude a los que están borrachos de cosas triviales volverse sobrios para recibir unos gozos mayores."

John Piper
"La sonrisa escondida de Dios"

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